Preguntas frequentes

Nuestro Índice

¿Qué es el Índice de Guaridas Fiscales Corporativas?

En pocas palabras

El Índice de Guaridas Fiscales Corporativas es un ranking sobre las guaridas fiscales corporativas más importantes del mundo que está organizado de acuerdo a la contribución de cada jurisdicción para que las empresas multinacionales eviten pagar impuestos. Está diseñado para complementar nuestro Indice de Secreto Financiero (FSI) y ofrecer una herramienta políticamente neutra para aquellas personas que quieren abordar la problemática de la evasión y elusión de las grandes corporaciones.

No existe una línea divisoria clara entre los países que son guaridas fiscales corporativas y aquellos que no lo son. En cambio, existe un espectro en el cual se ubican los países. Nuestro índice lo muestra de manera clara. 

Creamos nuestro índice mediante la combinación de dos puntajes para cada jurisdicción.

El primero es el “puntaje de guarida” que analiza la agresividad con la que fueron degeneradas las leyes y regulaciones –legislación tributaria, secretismo y muchas otras– para atraer las actividades de desvío de beneficios de las corporaciones multinacionales. Ante el sinnúmero de esquemas y trucos que utilizan, creamos el puntaje de cada país a partir de 20 indicadores. El segundo elemento es el “peso a nivel global” para determinar cuánta actividad canalizan las multinacionales a través de cada país. 

Los dos valores son luego combinados a través de una fórmula matemática para llegar al puntaje final del índice que es la base de nuestro ranking

Explicamos las ponderaciones acá; suministramos los detalles completes para los distintos puntajes de guarida y cómo calculamos cada indicador, acá; y la metodología completa está acá

Un enfoque geográfico amplio

Nuestro primer CTHI, publicado en 2019, se enfoca en 64 jurisdicciones entre las que se incluyen varias que habitualmente no son consideradas paraísos fiscales como China, Francia y Alemania.

Existen además dos reportes independientes sobre cada jurisdicción. Cada informe de país ofrece un pantallazo básico donde se destacan los elementos más importantes a los fines del CTHI. Un listado de todos los informes de país se puede ver acá.

Los reportes de la base de datos complementan los informes por países y están diseñados para una investigación detallada. Estos documentos contienen un conjunto de variables mucho más amplio y los datos subyacentes para cada jurisdicción con las fuentes y referencias correspondientes. El listado complete de los reportes de la base datos está disponible acá.

¿Cómo se vincula el CTHI con el FSI?

El Índice de Secreto Financiero (FSI) es similar al CTHI en muchos aspectos. El mundo de los paraísos fiscales offshore y las jurisdicciones opacas es un ecosistema, donde cada jurisdicción ofrece distintos mecanismos para atraer a los capitales financieros. Algunos se enfocan en la opacidad y el secreto, otros ponen el énfasis en el desvío de beneficios de las corporaciones, están quienes buscan degradar las regulaciones de los juegos de apuestas para atraer las operaciones más turbias, mientras que otros avanzan en la desregulación de sus sistemas financieros para seducir a las actividades más riesgosas. Existen muchas jurisdicciones que ofrecen una variedad de estos servicios.

El FSI y el CTHI permiten dimensionar dos aspectos fundamentales del mundo offshore: el secreto financiero y el desvío de beneficios de las empresas (elusión de impuestos). Ambos indicadores se complementan. Algunos países como Irlanda o Holanda son bastante transparentes y aparecen bastante alejados de los primeros puestos del FSI, sin embargo se encuentran entre los países con peor desempeño del CTHI.

Los dos indicadores fueron construidos con metodologías similares. Ambos combinan un puntaje de “agresividad” (en el caso del FSI es el puntaje de secreto financiero que evalúa la fortaleza de las previsiones legales vinculadas al secreto; mientras que para el CTHI es el puntaje de guarida) con un “peso a nivel global” para mostrar la relevancia de cada jurisdicción en el mundo offshore. Esos puntajes luego son combinados para producir un índice. Una analogía con las políticas de control de armas sirve para ilustrarlo. Los puntajes de secreto y guarida serían equivalentes a evaluar la laxitud de la legislación de una jurisdicción en materia de control de armas de fuego, mientras que el peso a nivel global sería el equivalente a la cantidad de armas que se venden en cada una de ellas. 

El FSI se enfoca sobre todo en las herramientas que utilizan los ricos para ocultar sus fortunas o los mecanismos a los que recurren los criminales para el lavado de fondos ilícitos. El CTHI, por su parte, pone el énfasis en cómo las corporaciones multinacionales evitan pagar impuestos y el secreto financiero es apenas uno de los elementos que utilizan (y, de hecho, algunos de nuestros indicadores de secreto financiero son compartidos entre ambos índices). Pero más importantes para el CTHI son las alícuotas impositivas, las herramientas que son utilizadas para sacar los ingresos fuera de la red fiscal y los mecanismos que utilizan las autoridades para hacer frente a la evasión fiscal de las multinacionales.

 

¿Cuál es la verdadera alícuota del impuesto a las ganancias de las empresas?

Cada país posee su tasa base del impuesto a las sociedades. La OCDE provee una tabla muy práctica de estas alícuotas que muestra, por ejemplo, que la tasa base en Luxemburgo asciende a 26.01 por ciento mientras que en Malta llega al 35 por ciento.

Sin embargo, las empresas multinacionales suelen pagar alícuotas mucho más bajas en estas jurisdicciones.

Por eso, el CTHI solo utiliza la tasa base del impuesto a las sociedades como punto de partida y analiza las reglas y prácticas disponibles en cada jurisdicción para llegar a una cifra corregida y ajustada, la Alícuota del Impuesto a las Sociedades más Baja Disponible (LACIT, por sus siglas en inglés).

La LACIT es exactamente aquello que sugiere su nombre. Por ejemplo, Luxemburgo tiene una tasa base del 26.01 por ciento pero está documentado que acuerdos fiscales secretos entre las autoridades y las empresas permiten a las multinacionales pagar solo una tasa del 0.3 por ciento, entonces la LACIT para esta jurisdicción estará basada en la alícuota del 0.3 por ciento. Las multinacionales no acuden en manada a Luxemburgo atraídas por su tasa base del 26.01 por ciento sino que lo hacen, entre otras cosas, por la LACIT.

Para ver cómo calculamos la LACIT, cliquea acá..

La tabla siguiente muestra la tasa base y la LACIT para cada una de las jurisdicciones relevadas. Esta tabla y los datos utilizados para construirla constituyen una importante fuente de información para los investigadores que hasta ahora debían recurrir casi siempre a la tasa base, una medida como mínimo engañosa. Para descargar la tabla en formato Excel cliquea acá.

¿Cuáles son las jurisdicciones incluidas en el CTHI?

El CTHI 2019 incluye 64 jurisdicciones. El listado incluye las guaridas fiscales corporativas más conocidas (Bermuda), los principales centros financieros (Estados Unidos), todos los países de la Unión Europea y algunos en África como fuera requerido en las condiciones de la subvención que financió este proyecto. Las próximas ediciones del CTHI esperamos incrementar el número de jurisdicciones cubiertas.

Algunos pueden sorprenderse al ver países como Alemania o Estados Unidos en nuestro listado. Lo cierto es que todos los países ofrecen al menos algunas provisiones que ayudan a las multinacionales a escapar del pago de impuestos, por eso todos los países pueden ubicarse en algún lugar del espectro entre quienes promueven de manera agresiva la elusión fiscal y aquellos que intentan prevenir esas maniobras todo lo posible.

Cada jurisdicción de nuestro índice cuenta con un informe de país detallado, con datos básicos. Existen además reportes de la base de datos con la información y fuentes subyacentes junto con jugosos detalles adicionales.

 

¿Por qué incluimos ponderaciones por tamaño en nuestro índice?

El Indice de Guaridas Fiscales Corporativas (CTHI) se basa en dos componentes: un puntaje de guarida que evalúa las reglas, leyes y prácticas que atraen las actividades de desvío de beneficios corporativos y un puntaje vinculado a la ponderación por tamaño o peso a nivel global a partir de estimar cuánta actividad llevan adelante las multinacionales en cada jurisdicción. Combina matemáticamente ambos indicadores para producir el puntaje final correspondiente a cada jurisdicción que es la base del índice.

La ponderación es necesaria por distintos motivos.

Nuestro ranking está diseñado para identificar a las jurisdicciones de acuerdo a su contribución global a la problemática de la evasión de las multinacionales y en la promoción de la carrera global hacia el abismo que de manera sostenida quita la carga tributaria de las empresas para trasladársela a los hombros del todo el resto de la sociedad. Nosotros buscamos identificar aquellas jurisdicciones donde las reformas de sus leyes y prácticas arrojarían mayores resultados.

Las primeras 10 jurisdicciones de nuestro índice, con un puntaje de guarida promedio del 88 por ciento, explican más del 40 por ciento del total de la inversión extranjera directa reportada (la variable utilizada para aproximarse a las actividades de las multinacionales en una jurisdicción). Si ordenamos a las jurisdicciones solo por su puntaje de guarida, los primeros 10 países arrojarían un puntaje promedio del 100 por ciento, pero representarían menos del 7 por ciento de la inversión extranjera directa total que es reportada cada año (el índice sin ponderar la relevancia de las jurisdicciones puede consultarse acá).

Algunos podrían sostener que al incluir las ponderaciones nuestro índice “castiga” a algunas jurisdicciones donde los sectores financieros son relevantes. La fórmula matemática que utilizamos -- ver acá para detalles -- está diseñada para reducir el peso relativo de las ponderaciones en los puntajes finales del índice. De esa manera, es probable que una jurisdicción que mejore su puntaje de guarida mejore su posición en el listado sin importar si aloja o no porciones significativas de inversión extranjera directa.

Reducimos el peso de las ponderaciones por dos razones. Primero, queremos ofrecer incentivos para que las jurisdicciones se limpien: la manera más sencilla y menos dolorosa de hacerlo es limpiando su puntaje de guarida. Por eso ponemos el énfasis en él. La otra razón es que mientras que los puntajes de guarida se mueven en un rango relativamente angosto –entre 39.8 y 100 por ciento- la divergencia es enorme entre las ponderaciones que van entre 0.0000016 y 12.9 por ciento. Por eso necesitamos comprimir matemáticamente el peso a nivel global de forma que no domine al puntaje de guarida.

Más detalles sobre la fórmula y las ponderaciones –peso a nivel global- fueron incluidos en la metodología completa (en inglés). 

¿Por qué enfocarse solo en las multinacionales?

El Índice de Guaridas Fiscales Corporativas está enfocado solo en las multinacionales: esto es, empresas de responsabilidad limitada que tienen operaciones en más de un país. Hemos ignorado algunos actores económicos importantes como las asociaciones, fideicomisos e incluso individuos. Esto se debe a múltiples razones.

Primero, el Índice de Secreto Financiero ya cubre la opacidad vinculada a esos actores económico. El CTHI cubre un vacío.

Segundo, una parte importante del comercio internacional es realizado por corporaciones multinacionales, de modo que nos concentramos en ese sector.

Tercero, las cifras de evasión de las multinacionales son enormes: ascienden a los 600 mil millones de dólares al año.

Cuarto, las multinacionales recurren a un poderoso y agresivo lobby que impulsa la carrera hacia el abismo (ver más acá y acá).

 

 

 

El asunto

¿Qué es un paraíso fiscal?

No existe una definición generalmente aceptada de los paraísos fiscales y el término es sumamente difícil de abordar con precisión. Dependiendo de cuál sea el aspecto sobre el que ponemos el énfasis es que preferimos hablar de una guarida fiscal corporativa o una jurisdicción opaca.

El CTHI se enfoca en las guaridas fiscales corporativas. Mientras que el CTHI se construye de manera matemática a través de la combinación de un puntaje de guarida y el peso a nivel global, el ranking a la derecha ignora la ponderación vinculada al tamaño de cada jurisdicción y ofrece una medida distinta para lo 'paradisíaco' (esto es, cuán agresiva es cada jurisdicción a la hora de atraer el desvío de beneficios de las multinacionales).

Todos los países del mundo ofrecen algún elemento que facilita la evasión de las multinacionales. Puede ser parte de una estrategia deliberada para atraer los capitales sin ataduras y el desvío de beneficios vinculados a las multinacionales. Puede ser el resultado de una simple omisión: por ejemplo, el país no dispuso normas anti evasión, o los mecanismos para el intercambio de información que reducirían a cero el puntaje de guarida.  

Podemos señalar que una jurisdicción opaca ofrece facilidades que habilitan a otras personas o entidades a evitar y socavar leyes, reglas y regulaciones vigentes en otras jurisdicciones en cualquier otro lugar, utilizando al secreto financiero como instrumento principal. Creemos que el texto en negrita es fundamental para la comprensión del fenómeno. Se llevan su dinero a cualquier otro lugar para evitar reglas que no les gustan.

Nuestro Indice de Secreto Financiero (FSI) que complementa el CTHI se enfoca en lo que llamamos 'jurisdicciones opacas'.

Distintas jurisdicciones ofrecen distintos elementos offshore. Las Islas Vírgenes Británicas, por ejemplo, se especializan en la creación de empresas offshore. Irlanda es un guarida fiscal corporativa y una guarida por la laxitud de sus regulaciones financieras sin llegar a ser realmente una jurisdicción opaca; Suiza y Luxemburgo Luxemburgo ofrecen secreto bancario, evasión del impuesto a las sociedades y una amplia variedad de servicios offshore. El Reino Unido no ofrece secreto bancario pero ofrece un extenso espectro de servicios financieros offshore entre los que se incluyen regulaciones financieras laxas y, a su vez, maneja una red de jurisdicciones opacas y guaridas fiscales corporativas como las Islas Caimán.

Varios organismos internacionales cuentan con sus propios listados de paraísos fiscales que con frecuencia se ven desvirtuados por conveniencia política. Estas listas tienden a excluir o minimizar el papel de los países más grandes y poderosos al tiempo que destacan a los más pequeños y débiles. Nuestros listados, el FSI y el CTHI, son el resultado de años de investigación exhaustiva del secreto financiero y los abusos fiscales corporativos que no hace concesiones al poder y las influencias. Es por eso una lista mucho más objetiva.

 

Jurisdiction Haven Score
Cat 1-5
Cat 1
LACIT
[HI 1]
Cat 2
Loopholes & Gaps
[HIs 2-8]
Cat 3
Transparency
[His 9-14]
Cat 4
Anti-avoidance
[His 15-19]
Cat 5
Double Tax Treaties
[HI 20]
Andorra 69.04 94.28 50.00 95.83 100.00 5.12
Anguilla 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00
Aruba 64.38 71.42 62.50 100.00 87.14 0.86
Austria 51.58 28.57 28.82 83.33 70.00 47.20
Bahamas 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00
Belgium 67.84 91.54 66.07 62.50 91.00 28.08
Bermuda 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00
Botswana 55.25 37.14 47.32 91.66 98.00 2.15
British Virgin Islands 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00
Bulgaria 55.56 71.42 25.63 62.50 96.00 22.27
Cayman Islands 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00
China 58.30 28.57 42.83 100.00 95.00 25.10
Croatia 54.53 48.57 28.46 91.66 76.00 27.96
Curacao 72.04 100.00 61.96 100.00 96.00 2.26
Cyprus 71.12 64.28 59.82 83.33 100.00 48.20
Czech Republic 58.89 45.71 35.71 79.16 100.00 33.86
Denmark 51.70 37.14 26.76 79.16 75.00 40.45
Estonia 66.52 100.00 42.85 79.16 93.00 17.59
Finland 55.03 42.85 33.92 79.16 78.00 41.21
France 55.70 1.62 77.20 58.33 78.00 63.33
Gambia 47.99 22.85 16.58 100.00 100.00 0.51
Germany 52.33 34.77 37.03 70.00 73.00 46.88
Ghana 49.49 28.57 38.64 83.33 96.00 0.90
Gibraltar 65.59 100.00 35.45 92.50 100.00 0.00
Greece 39.05 17.14 38.39 83.33 46.00 10.41
Guernsey 97.50 100.00 100.00 87.50 100.00 100.00
Hong Kong 73.02 100.00 47.32 94.16 100.00 23.65
Hungary 69.09 74.28 51.73 83.33 93.00 43.13
Ireland 75.66 99.98 62.50 71.66 95.00 49.18
Isle of Man 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00
Italy 50.54 23.14 49.51 75.00 78.00 27.07
Jersey 98.33 100.00 100.00 91.66 100.00 100.00
Kenya 50.83 14.28 60.71 83.33 95.00 0.82
Latvia 68.12 100.00 44.64 87.50 93.00 15.48
Lebanon 72.84 100.00 67.85 79.16 100.00 17.18
Liberia 48.95 28.57 32.39 86.66 97.14 0.00
Liechtenstein 69.50 64.28 67.85 100.00 100.00 15.39
Lithuania 54.82 57.14 47.32 83.33 78.00 8.33
Luxembourg 72.43 99.14 58.92 70.83 93.00 40.27
Macao 56.65 65.71 33.26 83.33 100.00 0.94
Malta 73.51 85.71 70.53 79.16 93.00 39.15
Mauritius 79.83 100.00 75.00 91.66 100.00 32.50
Monaco 67.55 100.00 51.78 79.16 100.00 6.83
Montserrat 65.40 100.00 51.78 83.33 91.42 0.45
Netherlands 78.01 93.02 66.07 87.50 90.00 53.46
Panama 71.78 100.00 57.24 100.00 97.14 4.53
Poland 40.44 45.71 10.10 75.83 51.00 19.59
Portugal (Madeira) 45.84 14.28 53.57 75.00 76.00 10.34
Romania 55.60 54.28 38.39 91.66 75.00 18.68
San Marino 61.51 51.42 39.84 100.00 100.00 16.28
Seychelles 68.10 100.00 62.50 93.75 70.00 14.29
Singapore 81.35 100.00 76.78 95.83 100.00 34.15
Slovakia 52.95 40.00 44.10 70.83 86.00 23.81
Slovenia 49.57 45.71 31.83 75.00 76.00 19.30
South Africa 47.12 20.00 32.92 77.08 73.00 32.61
Spain 54.53 28.57 55.35 62.50 78.00 48.26
Sweden 55.97 37.14 37.50 79.16 75.00 51.05
Switzerland 83.31 92.54 65.17 100.00 100.00 58.84
Taiwan 46.76 42.85 30.35 75.00 79.00 6.59
Tanzania 46.08 14.28 34.05 99.16 82.14 0.76
Turks and Caicos Islands 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00
United Arab Emirates (Dubai) 98.33 100.00 100.00 91.66 100.00 100.00
United Kingdom 63.45 45.71 55.35 58.33 93.00 64.86
USA 43.21 40.00 37.85 76.66 27.85 33.67

 

 

¿Por qué no el 0%? El CTHI es anti-democrático!

Desde una perspectiva legal, la libertad es un derecho fundamental. Sin embargo, la libertad no es una receta para la anarquía. Nuestras libertades se ven restringidas cuando chocan con los derechos de otros. Uno es libre de vestirse como más le guste, pero no se puede matar gente. El mismo principio debería ser aplicado a los países.

Los países deberían ser libres para regularse a sí mismos siempre y cuando sus reglas fiscales no tengan ningún tipo de impacto sobre la economía de otro país. A partir del momento en el que una jurisdicción se abre a la inversión extranjera, esa condición deja de cumplirse.

En un mundo con libre movilidad de capitales, las guaridas fiscales activamente socavan la soberanía legal y fiscal de los países al permitir que los ciudadanos de otras jurisdicciones queden al margen de leyes e impuestos acordados de manera democrática. De esta forma, las guaridas fiscales constituyen un ataque a la libertad de los otros países para determinar sus propios impuestos, leyes y regulaciones.

Entonces, para las guaridas fiscales que no se cansan de repetir que como naciones soberanas tienen todo el derecho a establecer sus reglas tributarias, y fijar en cero sus tasas impositivas, deberían recordar que los países cuyos sistemas fiscales son afectados por las guaridas fiscales están en su derecho de responder con medidas defensivas agresivas, y juntarse con otros para combatir la erosión que generan las guaridas fiscales.

Además, cuando alguien hace lobby por la “libertad”, uno debería prestar atención a quién está reclamando y por qué.

 

¿El impuesto a las sociedades es bueno o malo?

El impuesto a las sociedades ha sido duramente atacado, no solo por los voceros de los lobbies corporativos sino también por algunos economistas que lo llaman “ineficiente”. Están equivocados: el impuesto a las sociedades es uno de los impuestos más importantes y precisados de todos. Cumple funciones sociales vitales. Aquí mencionamos algunas.

- Recauda ingresos para financiar las escuelas, los hospitales y el imperio de la ley. Es especialmente importante para los países más pobres que tienen dificultades para cobrarle impuestos a sus empobrecidos ciudadanos.

- Sostiene a todo el sistema fiscal. Sin este impuesto, los ricos optarían por recibir sus ingresos mediante estructuras corporativas que paguen bajos o nulos impuestos para diferir o evadir el impuesto a las ganancias. (de hecho esta fue una de las razones principales por las cuales el impuesto a las sociedades fue creado, alrededor de Primera Guerra Mundial).

- Rebalancea las economías distorsionadas. Alrededor del mundo, las multinacionales acumulan grandes cantidades de dinero, que devuelven a los accionistas ricos, o llevando adelante fusiones monopolizadoras o recompra de acciones, antes que invertir en actividades productivas. Los impuestos a las sociedades transfieren riqueza de un sector (corporaciones) que sub-invierte hacia un sector cuyo propósito es invertir.

- Reduce el “comportamiento rentista” –esto es, extracción de riqueza en oposición a la creación genuina de riqueza. Esto se debe a que la extracción de riqueza tiene a ser mucho más rentable que el duro trabajo asociado a la creación de riquezas. De hecho, la ingeniería financiera que recurre a las guaridas fiscales corporativas es un tipo de comportamiento rentista.

Muchos de quienes intentan medir estos aspectos se ven afectados por un punto ciego muy importante. Mientras que los costos de los impuestos a las sociedades es algo relativamente sencillo de estimar, en términos de sus impactos sobre las ganancias corporativas o cambios en los patrones de inversión, entre otros; gran parte de los beneficios de esos impuestos, como los que se mencionaron arriba, son más difíciles de cuantificar. De esa manera, los costos son resaltados mientras que muchos de los beneficios son borrados de la escena. Más información sobre este aspecto central se encuentra en Diez Razones para Defender el Impuesto a las Sociedades (en inglés), y los artículos vinculados.

 

¿Qué es la base imponible?

Las corporaciones suelen reducir las tasas efectivas mediante dos mecanismos: reducen las alícuotas que son aplicables a las distintas categorías de ingresos y mediante la minimización de la base imponible, que es la porción de los ingresos sobre la que se cobran los impuestos (después de deducciones, exclusiones y otros).

Un ejemplo permite ilustrarlo.

Imaginemos una corporación multinacional que vende servicios de información tecnológica. Tiene una subsidiaria en el País A que tienen ganancias económicas por 100 millones de dólares (esto es ventas menos costos ordinarios). La tasa base del impuesto a las sociedades en el País A es del 15 por ciento, de modo que, en teoría, debería pagar 15 millones de dólares en impuestos. Sin embargo, las ganancias económicas no necesariamente son equivalentes a las ganancias imponibles. La subsidiaria del País A paga 80 millones de dólares en concepto de regalías a otra subsidiaria de la misma multinacional en el País B, por el uso de tecnología propietaria. A su vez, el País A le permite deducir esos 80 millones de dólares de sus ganancias económicas de 100 millones de dólares, achicando la base imponible en el País A a apenas 20 millones de dólares. Así, se reducen los ingresos fiscales potenciales a un quinto del tamaño inicial para bajar a 3 millones de dólaresn. 


                              
Imaginemos, además, que el País A aplica una tasa especial del 5 por ciento sobre las ganancias de las empresas tecnológicas de este tipo, de forma que la multinacional solo pagará 1 millón de dólares en material del impuesto a las sociedades en lugar de los 15 millones mediante la combinación de una alícuota especial y la reducción de la base imponible.

 

¿La competencia fiscal es mala?

La competencia es buena, ¿no?

La competencia en un mercado puede ser buena, pero la “competencia” fiscal –que también se suele llamar “guerra fiscal”- es un monstruo completamente diferente. Y, siempre es dañino.

En los mercados las empresas compiten para ofrecer mejores bienes y servicios con precios más bajos, y esto suele ser beneficioso. La “competencia” fiscal, en cambio, es un proceso donde los países, estados o incluso ciudades ofrecen exenciones impositivas, subsidios y otros instrumentos para incentivar la llegada de inversiones, dinero caliente o capital financiero desde cualquier lado. (Para darse una primera idea de la diferencia entre estos dos procesos, compare una empresa fallida como Toys R Us que no pudo competir con Amazon y un estado fallido como Siria en medio de la guerra civil) 

Cuando una jurisdicción ofrece exenciones fiscales, subsidios y otros mecanismos de seducción a los individuos ricos o las corporaciones multinacionales, otras jurisdicciones siguen el ejemplo incitadas por banqueros, abogados, contadores y cabilderos. Ellos ofrecerán vacíos legales y subsidios todavía más atractivos, y así. 

A nivel global, este proceso degenera en una carrera hacia el abismo. Como resultado, las tasas impositivas para las multinacionales se reducen todavía más permitiéndoles que se comporten como polizones o consumidores parásitos de los servicios públicos (como las rutas que utilizan, los sistemas de educación y salud que preparan y cuidan a sus trabajadores, o las cortes que apuntalan sus contratos). Además, para compensar la pérdida de la recaudación que generan estas prácticas, los segmentos más pobres de la población deben pagar impuestos más altos. También es importante destacar que la carrera hacia el abismo no termina cuando se llega a cero, dado que los recortes de impuestos y las lagunas legales dan paso a subsidios directos para tratar de persuadir a las empresas o ganancias para que se reubiquen allí. Literalmente, no existen límites para el consumo parásito de los servicios financiados por otros que están dispuestas a realizar las multinacionales.

A medida que todo esto sucede, la desigualdad aumenta, y las sociedades y los sistemas democráticos se ven debilitados, a medida que los ciudadanos perciben que existe un conjunto de reglas simple para los ricos y las multinacionales mientras que el todo resto debe guiarse por otro tipo de normas. El proceso subsidia prácticas rentistas improductivas, elimina empleos al priorizar al capital a expensas del trabajo y reduce la productividad y el crecimiento económico. 

Las guerras fiscales muerden a todos los países – pero lastiman con más fuerza a los países en desarrollo.

La “competitividad” fiscal también es mala

Suele afirmarse que contar con un sistema fiscal “competitivo” es una buena idea para los países. Suena fabuloso y es fácil persuadir a la gente de hacerlo. De esa manera pueden llegar a respaldar recortes en el impuesto a las sociedades. Sin embargo, este argumento está basado en un razonamiento falaz.

Una razón es que los impuestos sobre las sociedades (o cualquier impuesto) no son un costo para la economía, sino una transferencia en su interior. Los recortes impositivos para las corporaciones son subsidios para ellas, a expensas de otros mecanismos de generación de riqueza: gasto público en caminos, educación o el sistema judicial, entre otros. Entonces, no es obvio como los recortes de impuestos para las corporaciones hacen que los países sean más competitivos – más allá de lo que pueda querer decir “competitividad”. Esta es un área compleja, sin embargo: para una introducción puede leer nuestro documento  en inglés Cazadores de mitos: "un sistema fiscal competitivo es un buen sistema fiscal".

Lecturas adicionales

  • Más detalles sobre la “competencia” fiscal y la carrera al abismo, cliquea acá.

  • Una exploración de la historia de la ideología de la “competitividad fiscal· vea el capítulo sobre Charles Tiebout, acá, y el blog Fools' Gold, acá.

¿Cuál es el vínculo del CTHI con el proceso BEPS?

BEPS es el acrónimo en inglés para Erosión de la Base Imponible y el Traslado de Beneficios. Liderado por la OCDE (el club de los países ricos), el proceso constituye el principal proyecto internacional para intentar arreglar las lagunas en el sistema fiscal internacional. Como explicamos en muchos lugares, el sistema fiscal internacional no es reparable y parece que está falling apart. El proceso BEPS es el último intento internacional para emparchar un sistema fallido.

El CTHI es un análisis de este sistema vigente que se cae a pedazos y depende, de manera parcial, de información y análisis generados por el proceso BEPS, aunque aplica estándares más estrictos. Pero el CTHI también identifica y dimensiona los agujeros en el proceso BEPS que quedaron sin ser abordados.

Como el CTHI, el proceso BEPS toma como punto de partida el hecho de que la orgía de evasión fiscal internacional generada por el sistema es algo malo. Sin embargo, si bien las recomendaciones prácticas que emergieron del proceso BEPS son una mejora para un sistema fiscal internacional podrido, estas todavía son demasiado débiles para resolver los problemas. Por esa razón, mientas consideramos que los estándares del proceso BEPS son un buen punto de partida para algunos de nuestros indicadores, se requieren estándares más elevados. Nosotros vamos más allá del algo estrecho conjunto de prácticas tributaria “perjudiciales“ identificadas por la OCDE, y tomamos en consideración un conjunto más amplio de políticas que pueden ser abusadas para eludir impuestos en cualquier lado. Por ejemplo, nuestros indicadores 9 y 10 establecen un estándar para que los países requieran que las multinacionales publiquen reportes país por país, que esos informes sean presentados localmente y que los resultados se difundan. Esto va mucho más allá de los requisitos para los reportes país por país previstos en el proceso BEPS.

El sistema fracasó: se necesitan alternativas radicales

Un número de alternativas radicales fueron planteadas a BEPS

Uno de las más populares fue el esquema que la administración del presidente Donald Trump buscó imponer en Estados Unidos, aunque después debió retroceder, conocido como el Impuesto sobre los flujos de efectivo basado en el destino. Esta propuesta logró creciente respaldo en algunos círculos, en espacial aquellos que en el pasado hicieron lobby para reducir los impuestos a las sociedades. No es exagerado afirmar que el avance del Impuesto sobre los flujos de efectivo basado en el destino sería una catástrofe global, especialmente si un país como Estados Unidos fuera a implementarlo. Este artículo (en inglés) explica por qué la propuesta es tan peligrosa.

El mejor abordaje, respaldado por la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional (ICRICT, por su siglas en inglés), se denomina tributación unitaria según una fórmula preestablecida. En pocas palabras, el sistema tomaría las ganancias globales de una multinacional, luego asignaría (o prorratearía) esas ganancias a los países donde la firma opera basándose en una fórmula que podría contemplar las ventas, empleados y el despliegue de capital, de manera que las ganancias se distribuyan hacia las jurisdicciones donde se ubica la sustancia económica genuina de cada negocio. Las guaridas fiscales donde no existe sustancia real quedarían fuera del sistema, dado que solo les correspondería una pequeña porción de las ganancias de las multinacionales. Para más detalles, click acá. Los indicadores del CTHI están diseñados para respaldar el cambio de un país a la tributación unitaria.

 

¿Todos los incentivos fiscales son malos?

Los incentivos fiscales pueden ser buenos o malos. 

La mayoría de los países ricos llegaron a ese lugar favoreciendo determinados sectores económicos, y los incentivos fiscales cumplieron en algunos casos un buen papel en los procesos de desarrollo. Algunos países incluso ofrecen incentivos fiscales para promover objetivos sociales o medioambientales, como la protección del medio ambiente y la equidad de género.

Sin embargo, muchos sino todos los incentivos tributarios modernos son dañinos, tanto para la jurisdicción que los ofrece como para los países que sufren las consecuencias de esos incentivos.

Muchos países, en particular los países en desarrollo, fueron persuadidos de que si ofrecen incentivos fiscales atraerán inversiones hacia sus economías. Sin embargo, como el FMI y otros demostraron, estos incentivos no suelen atraer inversión sino que simplemente reducen la magnitud de los impuestos pagados por multinacionales que de todas formas iban a invertir y operar en esa jurisdicción. Investigación tras investigación se observa que aquello que las multinacionales realmente quieren en los lugares donde invierten es buena infraestructura, estabilidad política, una fuerza de trabajo saludable y educada, y acceso a mercados. Los niveles impositivos aparecen en algún lugar bien abajo de la lista. En palabras de Jim O’Neill, el ex presidente de Alcoa y secretario del Tesoro durante el gobierno de George W. Bush:

Nunca tomé una decisión inversión basada en el código impositivo… Si están regalando dinero yo lo voy a aceptar. Si me quieren dar un estímulo para que haga algo que de todas formas voy a hacer, lo voy a tomar. Pero la gente que sabe de negocios no hace las cosas por los estímulos.

El FMI y otros diferencian entre los incentivos “basados en los costos”, donde las exenciones están condicionadas a, digamos, la creación de empleo o inversiones reales de capital; y los incentivos “basados en las ganancias” que se otorgan simplemente porque la empresa está involucrada en actividades lucrativas. En términos generales, toda la investigación muestra que los incentivos basado en los costos pueden ser en algunos casos efectivos para alcanzar objetivos nacionales mientras que los basados en las ganancias son mecanismos ineficientes y generalmente dañinos, que innecesariamente implican la pérdida de ingresos fiscales. Es más probable que los incentivos basados en los costos atraigan nuevas fábricas o actividades creadoras de empleo, mientras que los basados en las ganancias posiblemente atraigan al desvío de beneficios.

Suele suceder que los incentivos fiscales se ofrecen por las razones equivocadas. Con frecuencia son ofrecidos por las agencias de inversión que no pierden nada si caen los ingresos fiscales -- es un problema de otra área -- pero que rápidamente recibirán el crédito por cualquier inversión nueva que exista. Es muy raro que estos incentivos sean auditados o evaluados para ver si cumplieron sus objetivos. Incluso en los casos donde se puede demostrar que un incentivo fiscal generó una inversión importante nunca existe un análisis costo-beneficio que sopese los beneficios locales del desembolso con las pérdidas en otras áreas como la pérdida de ingresos tributarios producto de que otros actores locales se aprovechen del incentivo o la pérdida de confianza en los funcionarios públicos a medida que las multinacionales extranjeras son vistas como consumidoras parasitarias del aporte que hacen los contribuyentes locales.

Con frecuencia, los funcionarios públicos son sobornados o inducidos por otras vías por las multinacionales y sus agentes para que los países adopten incentivos innecesarios que si bien ofrecen recompensas privadas arrojan pérdidas mucho más significativas al fisco.

En términos generales, los incentivos fiscales deberían ser tratados con extrema precaución.

¿Por qué un 35%? ¿Ustedes proponen impuestos confiscatorios?

No es nuestro lugar decirle a los países cuáles deberían ser las alícuotas de sus impuestos. Sin embargo, cuando el sistema tributario de un país empieza a socavar los sistemas fiscales de otros (un efecto derrame negativo), entonces nos oponemos.

A los fines del CTHI, evaluamos a los países en una escala que va de cero a la alícuota vigente más elevada para una democracia, que es del 35 por ciento. En la actualidad la tasa base del impuesto a las sociedades más elevada se registra en la India una de las democracias más grandes del mundo.

En un mundo donde prácticamente no existen restricciones a la movilidad del capital, y bajo los principios vigentes para la tributación de las empresas multinacionales (el principio de plena competencia), una tasa más baja que la establecida por una democracia puede conducir al desvío de beneficios y efectos derrame que socavan las decisiones democráticas del electorado de ese país reduciendo artificialmente la base imponible.

Allí donde la tasa de una jurisdicción es más baja, el CTHI lo evalúa a prorrata. Así, un país con una alícuota de 0 por ciento, recibirá un puntaje de guarida del 100 por ciento (malo). Un país con una tasa del 31 por ciento tendrá un puntaje del 40 por ciento (porque 21 es el 60 por ciento de 35, y 100 menos 60 es 40). Pensamos que este es el criterio más objetivo y no arbitrario que podríamos haber elegido

¿El CTHI está contra la libertad del mercado?

Los mercados funcionan mejor cuando el campo de juego está equilibrado y todos siguen las mismas reglas. Cuando están amañados a favor de un pequeño número de jugadores a expensas de la gran mayoría los mercados no funcionan.

Los paraísos fiscales corporativos y las actividades que promueven se encuentran, junto con la monopolización, entre los mecanismos más relevantes para amañar los mercados. El objetivo del CTHI es señalar cuáles son las jurisdicciones que son más agresivas en este aspecto con la esperanza de que los mercados funcionen mejor.

La libertad, a su vez, es una palabra muy cargada de sentido. Cuando los paraísos fiscales ofrecen vías de escape para grandes jugadores que están vedadas a sus competidores, los grandes jugadores sienten una mayor libertad para matar a sus competidores, mientras que los pequeños jugadores enfrentan crecientes dificultades para competir. (en un factor—subsidios fiscales—que está vinculado directamente a la extracción de riqueza, y que no tiene nada que ver con ganancias genuinas de productividad o la creación de riqueza).  Se sienten menos libres.

Cuando los paraísos fiscales corporativos y sus lobistas apelan a la “libertad” para justificar sus actividades, estamos frente a la libertad del zorro que cuida el gallinero.

 

 

 

¿Cuáles son las corporaciones que utilizan guaridas fiscales para eludir impuestos?

Prácticamente todas las multinacionales del mundo utilizan guaridas fiscales. Por ejemplo, el National Information Center de Estados Unidos reportó que el banco multinacional norteamericano Goldman Sachs tenía en el último conteo 5508 subsidiarias de las cuales más de 2000 estaban ubicadas en reconocidas guaridas fiscales como Islas Caimán, Luxemburgo, Irlanda, Singapur y Mauricio. Una investigación del Senado de Estados Unidos publicada en 2013 mostró como el gigante tecnológico Apple montó una subsidiaria en Irlanda que reportó 30.000 millones de dólares de ganancias y sin embargo no presentó ninguna declaración de impuestos. La firma logró así lo que el Senador Carl Levin describió como “el Santo Grial de la evasión fiscal… afirmar que no es residente fiscal en ningún lado”.

Un pantallazo más amplio a esas actividades quedó expuesto con la filtración conocida como Luxleaks donde dos arrepentidos (“whistleblowers”, en inglés) suministraron valiosa información sobre los complejos esquemas que PwC, una de las cuatro grandes firmas de auditoría, había tramado para muchas de las multinacionales más grandes del mundo: Amazon, Walt Disney, Koch Industries, FedEx, Pepsi, IKEA, AIG, Blackstone, Barclays bank, Cargill, Dexia, Deutsche Bank, Heinz, HSBC, Julius Baer, Kaupthing, JP Morgan, Procter & Gamble, Permira, Skype, y cientos de otras empresas. La imagen muestra una de las estructuras corporativas más simples –un vehículo de inversión del fondo de inversiones Blackstone que involucra al Tragus Group, que es el responsable de operar reconocidas cadenas de restaurantes como Bella Italia, Café Rouge y la Brasserie. La complejidad refleja las vicisitudes necesarias para esquivar las leyes y defensas fiscales de los distintos países involucrados que, en este caso particular, eran Estados Unidos, Reino Unido, Islas Caimán  y Luxemburgo, entre otros.

Fuente: Blackstone Group – Acuerdo fiscal de 2009 disponible acá.

¿Los países se benefician al convertirse en paraísos fiscales?

Existe la extendida creencia de que los países se enriquecen al convertirse en paraísos fiscales y los defensores de esta idea apuntan a los listados de los países con los PBI per cápita más elevados entre los que figuran algunos de los paraísos fiscales más reconocidos del mundo. Muchas personas promocionan la idea de que ser un paraíso fiscal es una estrategia de desarrollo viable. Desafortunadamente estas seductoras ideas son incorrectas por múltiples razones.

Primero, suele suceder que solo los países ricos, no los países pobres, tienen la posibilidad de ser paraísos fiscales. La riqueza habilita a que los países se conviertan en paraísos fiscales que no es lo mismo que decir que convertirse en un paraíso fiscal te hace rico. (Para entender esto considere cuántos nigerianos y empresas nigerianas colocarían sus riquezas ilícitas y desviarían sus ganancias corporativas hacia Suiza, ahora piense cuantos suizos y firmas suizas podrían guardar sus riquezas ocultas y beneficios corporativos en Nigeria). El listado de los paraísos fiscales más importantes del mundo muestra que se trata casi exclusivamente de países ricos en minerales, países ricos de la OCDE o dependencias de los países ricos. 

Segundo, muchos de los países a los que les ha ido bien en los rankings, como Hong Kong o Irlanda, se enriquecieron como consecuencia de una serie de elementos que no estaban vinculados a su condición de paraíso fiscal. Hong Kong, por ejemplo, se enriqueció a partir de su status como puerta de entrada a China. Irlanda, por su parte, se no se enriqueció por sus actividades como guarida fiscal corporativa que comenzaron en 1956 sino por su inserción en el mercado común europeo y la Eurozona que le permitieron convertirse en la principal puerta de ingreso angloparlante para la inversión en Europa. Un excelente gráfico que muestra esto puede consultarse con un click acá.

Tercero, estos rankings casi siempre están basados en el PBI per cápita que es el indicador incorrecto. Esto se debe a que el PBI en estos lugares suele estar inflado artificialmente por los beneficios desviados hacia las guaridas fiscales que son registrados en esos lugares. Una mejor medida que el PBI es el Ingreso Nacional Bruto, o ING, ya que elimina la actividad vinculada al desvío de beneficios. Por caso, el PBI de Irlanda a finales de 2018 era de €81 mil millones mientras que su ING era de apenas €64 billones. En otras palabras, el PBI de Irlanda está inflado alrededor de un 27 por ciento. Y, para jurisdicciones más pequeñas como Islas Caimán o Bermuda, la “inflación” del PBI puede ser incluso mucho mayor, pero la información no está disponible. 

Cuarto, especialmente en las jurisdicciones más pequeñas como Islas Caimán, que se ubican arriba en los listados ordenados por PBI, muchos de los beneficios que existen en un sistema financiero offshore suelen fluir hacia expatriados temporales (por lo general varones blancos expatriados), con relativamente escaso derrame hacia los locales. En la (aparentemente) muy rica Luxemburgo, por ejemplo, más de dos tercios de los trabajadores son extranjeros residentes o personas que cruzan desde los países vecinos que contribuyen a la economía luxemburguesa durante el día y cuando vuelven a casa recurren a los sistemas de salud, educación y pensiones de sus países.

Quinto, las jurisdicciones que atraen grandes flujos de las actividades de desvío de beneficios también sufren una “maldición de las finanzas” que va mucho más allá de las estadísticas de los ingresos y el nivel de actividad e impacta sobre todas las dimensiones de la vida de las personas. Esto está fuera del alcance del CTHI: puede hacer click acá para tener más información. El siguiente gráfico permite ilustrar el pésimo trabajo de los países financieramente dependientes (y ricos en minerales) a la hora de traducir sus niveles de PBI per cápita en desarrollo humano. (Las barras amarrillas representan a los países ricos en minerales, las barras rojas a los países financieramente dependientes: un puntaje positivo significa que el país tiene buenos resultados al traducir ingreso nacional en desarrollo).

 

 


 

 

 

Si tiene cualquier otra pregunta, por favor no dude en contactarnos.