Introducción al CTHI 2019

El Índice de Guaridas Fiscales Corporativas mide los paraísos fiscales más importantes de las empresas multinacionales, de acuerdo con la manera progresiva y extensiva en la que cada jurisdicción contribuye a que las empresas multinacionales escapen del pago de impuestos y erosionen los ingresos fiscales de otros países, alrededor del mundo. El Índice también indica qué tanto cada país contribuye a una global "carrera hacia el abismo" global en impuestos corporativos.

El Índice fue lanzado el 28 de mayo de 2019 y será publicado cada dos años.

El Índice de Guaridas Fiscales Corporativas complementa el Índice de Secreto Financiero, el cual mide los paraísos fiscales, conforme a su secreto financiero.

El menú en la izquierda proporciona más información sobre la manera en la que el Índice trabaja, y proporciona un mayor contexto.

Hacer click aquí para ver el ranking completo 2019.

Ranking de guarida fiscal corporativa 2020
Vea el índice completo acá

1. BVI*
2. Bermuda*
3. Cayman Islands*
4. Netherlands
5. Switzerland
6. Luxembourg
7. Jersey*
8. Singapore
9. Bahamas
10. Hong Kong 
* Territorio británico de ultramar o dependencia de la corona británica. Si la red británica fuera evaluada de manera conjunta encabezaría el listado. 

 Contexto

¿Cuál es el problema?

Sin importar si operan en países ricos o pobres, las multinacionales dependen de un amplio espectro de servicios públicos para desarrollar sus actividades: los sistemas de salud y educación que apuntalan su fuerza de trabajo y su propiedad intelectual; la infraestructura vial y logística que utilizan para trasladar sus productos y servicios; o, la justicia local y las fuerzas de seguridad que resguardan sus propiedades y derechos. Todos esos servicios públicos deben ser financiados, en su mayor parte a través de la recaudación de impuestos. Cuando las multinacionales utilizan guaridas fiscales corporativas para evitar pagar sus contribuciones al financiamiento de esos servicios y bienes públicos, se comportan como “polizones” (“free riders”, en inglés) que se aprovechan de quienes sí pagan sus impuestos, personas como vos y yo. Cuando Amazon, tal vez el monopolio más grande del mundo, paga impuestos a las ganancias corporativas del gobierno federal de Estados Unidos con una alícuota inferior al uno por ciento pone en evidencia que las reglas tributarias internacionales están amañadas. Las guaridas fiscales corporativas son el corazón del problema.

Este engaño, ya sea que se considere “legal” o no, inflige un gran daño. Primero, debilita el apoyo a la democracia y los mercados al alimentar un sentimiento generalizado (y correcto) de que existen un conjunto de reglas tributarias flexibles y livianas con bajas alícuotas para las multinacionales poderosas y los ricos mientras que sobre el resto se impone una serie de reglas más duras. Segundo, genera enormes desigualdades económicas y políticas al quitarle la carga de los impuestos de los hombros a los accionistas ricos y las corporaciones para ponerlo sobre las espaldas de la población, que debe sufrir aumentos en los impuestos o recortes a los servicios públicos. En ese sentido, los recortes de impuestos para las grandes empresas se entienden mejor si son considerados como una carga; son una carga que recae con mayor peso sobre las mujeres y las minorías más vulnerables. Tercero, al facilitar que los grandes jugadores saquen del mercado a sus rivales locales más pequeños mediante el abuso de un factor –la defraudación fiscal- que no tiene nada que ver con la ganancias genuinas de productividad, innovación o creación de riqueza, distorsiona los mercados y contribuye al crecimiento de los monopolios y el poder de mercado. Cuarto, afecta a la innovación, al recompensar aquellos gerentes corporativos que dejan de lado la mejora de sus productos y servicios para concentrarse en la minimización fiscal y la ingeniería financiera. Quinto, empeora la situación de inestabilidad financiera al promover la existencia bancos demasiado grandes para caer y recompensar de manera desproporcionada la toma de riesgo a costas de los contribuyentes, sobre actividades industriales más mundanas y otras formas de creación de riqueza. Sexto, por estos y otros motivos, crea recesiones al estilo de los “Barones Ladrones” y reduce el crecimiento económico.

¿Qué es una guarida fiscal? ¿Qué es una guarida fiscal corporativa?

Las guaridas fiscales corporativas son aquellos que la mayoría de la gente se imagina: una jurisdicción que ofrece mecanismos para que las multinacionales eviten pagar impuestos en cualquier otro lado. La definición formal que utilizamos es la siguiente:

“Una jurisdicción que busca atraer empresas multinacionales mediante la oferta de mecanismos para evitar o socavar legislaciones, normativas y regulaciones en materia tributaria de otras jurisdicciones, reduciendo así los impuestos que pagan en esas jurisdicciones. 

Esta reducción en el pago de impuestos es el resultado de los efectos indirectos sobre las bases tributarias (desvío de ganancias y elusión tributaria) y/o efectos indirectos estratégicos (el impacto de la carrera hacia el abismo que presiona a las jurisdicciones a reducir sus alícuotas o bases imposibles como respuesta)." 

(Para ver cómo definimos, identificamos y medimos a las guaridas fiscales corporativas, ingrese a la sección referida a la “Metodología”).

No se dejen engañar por las alícuotas general del impuesto a las ganancias corporativas que tienen los países: esas alícuotas pueden ser eludidas mediante acuerdos sellados entre las administraciones tributarias y las multinacionales; y, a su vez, los sistemas fiscales bien pueden contener agujeros y vacíos legales. Luxemburgo, por ejemplo, dice contar con una alícuota del 26% para las ganancias corporativas. Sin embargo, los LuxLeaks revelaron que algunas multinacionales pagaban menos del 1 por ciento.

El mundo offshore es un ecosistema global donde distintas jurisdicciones ofrecen diferentes combinaciones de facilidades para los distintos tipos de capitales financieros. Los paraísos fiscales corporativos son jugadores de peso en ese sistema, pero no son los únicos. Por ejemplo, el Índice de Secreto Financiero clasifica a las “jurisdicciones opacas” que atraen flujos financieros ilícitos ofreciendo leyes y otras facilidades para ocultar al capital y la verdadera identidad de sus propietarios del público o de las autoridades de control. También existen “paraísos regulatorios” que ofrecen instrumentos para ayudar a las empresas multinacionales a escaparse de las regulaciones financieras.  

Irlanda, por caso, es una importante guarida fiscal corporativa que está cerca de la cima del CTHI, aunque es una jurisdicción relativamente transparente que ocupa un lugar bastante bajo en el ranking del FSI. Suiza y Luxemburgo, en cambio, son dos de las jurisdicciones más opacas y al mismo tiempo importantes guaridas fiscales corporativas, de forma que ocupan posiciones elevadas en ambos índices.


Una carrera hacia el abismo

Las guaridas fiscales corporativas también promueven una carrera hacia el abismo. Cada vez que una jurisdicción introduce una nueva laguna jurídica, incentivo o recorte impositivo para atraer capitales; otras buscarán montar una oferta todavía más atractiva, provocando que más jurisdicciones se sumen, dando lugar una indecorosa carrera hacia el abismo que transfiere de manera sostenida la carga fiscal desde los accionistas ricos y las corporaciones multinacionales, que son en su mayoría individuos pudientes, hacia los sectores de menores ingresos. Es por eso que, en muchos países, los impuestos a las corporaciones caen mientras que las ganancias de esas compañías aumentan. Como resultado de esta carrera, los incentivos y el recorte en las alícuotas no frenan cuando llegan a cero: se vuelven negativos. La demanda de las multinacionales por utilizar los servicios públicos y obtener subsidios que pagados y provistos por otros no reconoce límites. A esta carrera hacia el abismo la llaman "competencia" pero es un animal completamente diferente a la competencia de mercado que conocemos y, por las razones expuestas antes, siempre es perniciosa.

 

Ganancias empresarias en aumento, recaudación de los impuestos a las corporaciones en baja

Ganancias empresarias después del pago de impuestos en relación a los ingresos fiscales, como porcentaje del PIB, 1952-2015 (Estados Unidos)

 

Las ganancias de Amazon sobrepasan con velocidad su carga impositiva

Entre 2009 y 2018, la tasa efectiva pagada por Amazon en materia de impuestos federales fue del 3,0% sobre ganancias que ascendieron a USD 26.500 millones.

Todos estos factores alimentan un incremento del extremismo político e incluso el autoritarismo en muchos países. Enfrentar a las guaridas fiscales corporativas es uno de los grandes desafíos políticos y económicos de nuestra época.

¿Cuál es el tamaño del problema?

Datos e investigaciones recientes sugieren que los gobiernos alrededor del mundo pierden USD 500.000 millones, medio billón de dólares, al año en impuestos como resultado de las guaridas fiscales corporativas. El Fondo Monetario Internacional, por ejemplo, estimó que los países ricos pierden alrededor de USD 450.000 millones al año en maniobras de evasión fiscal corporativas vinculadas a las guaridas fiscales, mientras que los países de bajos ingresos pierden USD 200.000 millones (que representa una porción más grande de sus pequeñas economías). Pero recuerden: la pérdida de recaudación es solo una dimensión del daño. El perjuicio que las guaridas fiscales infligen sobre la democracia, la sociedad y en nuestra confianza en la política y los mercados, es incalculable.

La escala de las actividades de las guaridas fiscales corporativas creció muy rápido, especialmente desde los años noventa: un estudio realizado en 2018 por Tax Justice Network demostró que las multinacionales basadas en Estados Unidos utilizaron guaridas fiscales para evitar el pago de USD 130.000 millones en impuestos a las corporaciones durante 2012, mientras que en 1994 la cifra ascendía a USD 12.000 millones. Esto refleja una tendencia generalizada, como ilustra el siguiente gráfico compilado por el New York Times the New York Times illustrates (la fuente original acá).

El crecimiento de la evasión fiscal fue acompañado por una acelerada reducción en las alícuotas de los impuestos a las sociedades: una lógica opuesta a la que uno esperaría, como muestra el siguiente gráfico (el gráfico hace referencia a las multinacionales estadounidenses, la falta de información robusta impide realizar un análisis similar para aquellas multinacionales que están fuera del territorio norteamericano).

Fuente: https://www.imf.org/external/np/exr/consult/2018/corptaxation/pdf/2018commentscorptaxation.pdf

 

¿Cómo se distorsiona y manipula el sistema tributario internacional?

Los impuestos pagados por las multinacionales forman parte de una arquitectura tributaria internacional que fue montada un siglo atrás. Es un esquema fallido que no logró seguirle el ritmo a la tecnología, el secreto bancario y a un mundo moreno de alta velocidad.

Cada multinacional cuenta con muchas subsidiarias y filiales montadas alrededor del mundo en guaridas fiscales y otros países. Esas filiales comercian entre ellas y se calcula que más de un tercio de todo el comercio mundial sucede al interior de las multinacionales. El sistema tributario internacional generalmente aceptado considera a cada multinacional como si fuera un conjunto disperso de entidades separadas que intercambian entre ellas en un mercado justo bajo premisas de “plena competencia” (a precios normales de mercado). Pero el núcleo del problema con este sistema es que incentiva a las multinacionales a desviar una porción significativa de sus ganancias a guaridas fiscales con baja o nula tributación, donde pagan pocos impuestos y a transferir sus costos hacia países con elevadas alícuotas para deducir allí el pago de los impuestos.

¿Cómo lo hacen? La técnica más habitual son los “precios de transferencia” mediante los cuales las multinacionales ajustan los precios internos para el intercambio entre filiales ubicadas en distintos países con el objetivo de minimizar las ganancias que la contabilidad reconoce en los países de altos impuestos y maximizar las ganancias en las subsidiarias ubicadas en las guaridas fiscales corporativas. El Índice de Guaridas Fiscales Corporativas (CTHI, por sus siglas en inglés) apunta hacia donde van esas ganancias y cuáles son los que facilitan de manera agresiva estas prácticas. El Cuadro ofrece un ejemplo.

Ejemplo: Precios de transferencia entre Malawi y Polonia

A la multinacional alimenticia FrutaGrande le cuesta USD 100 producir y empaquetar un canasto de frutas en Malawi. La subsidiaria de FrutaGrande, MalawiCo, le vende el paquete a otra filial del FrutaGrande ubicada en un paraíso fiscal, ParaísoCo, a USD 100. Hasta acá MalawiCo tuvo ingresos de USD 100 por sus ventas pero otros 100 USD de costos, de forma tal que no registra ganancias sobre las cuales el país africano pueda cobrarle impuestos. Luego, ParaísoCo vende el paquete a una filial de FrutaGrande en Polonia, PoloniaCo, por USD 300, reportándole una ganancia de USD 200 (ventas por USD 300 menos USD 100 de costos) en el paraíso fiscal. Finalmente, PoloniaCo le vente el paquete a un supermercado polaco que no está vinculado a FrutaGrande por USD 300. PoloniaCo compró el paquete por USD 300 y lo vendió por USD 300 de modo que tampoco existen ganancias sobre las cuales cobrar impuestos en Polonia.   

Y listo. No se pagan impuestos. Ajustando estos “precios de transferencia” internos, los contadores de FrutaGigante absorbieron todas las ganancias de aquellos países con altos impuestos para llevarlas a un paraíso fiscal.

El paquete de fruta jamás se acerca al paraíso fiscal: son operaciones que solo se registran en los libros contables. Estas maniobras no representan mejoras de productividad ni promueven el espíritu emprendedor. Lo único que hacen es transferir recursos de los contribuyentes (en este ejemplo de Malawi y Polonia) hacia los accionistas de las empresas multinacionales que, en su mayoría son individuos ricos basados en países ricos. En el mundo real las operaciones con mucho más complejas y los países ponen en práctica defensas contra las maniobras espurias creadas para desviar de beneficios. Las guaridas fiscales corporativas, sin embargo, buscan de manera permanente mecanismos para explotar los vacíos legales y eludir esas defensas. Generan así una carrera hacia el abismo donde, como sugiere la próxima sección, el sistema se vuelve cada vez más complejo.

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